¿Quién ha dicho que una mente sana es un ideal deseable? ‘Sana’ quiere decir, en este caso, tonta, convencional, sin imaginación y sin malicia, adocenada por los estereotipos de la moral establecida y la religión oficial. ¿Mente ‘sana’, eso? Mente conformista de beata, de notario, de asegurador, de monaguillo, de virgen y de boyscout. Eso no es salud, es tara. Una vida mental rica y propia exige curiosidad, malicia, fantasía y deseos insatisfechos, es decir, una mente ‘sucia’, malos pensamientos, floración de imágenes prohibidas, apetitos que induzcan a explorar lo desconocido y a renovar lo conocido, desacatos sistemáticos a las ideas heredadas, los conocimientos manoseados y los valores en boga.
Fragmento de Los cuadernos de Don Rigoberto de Mario Vargas Llosa.  (via alexandrave)

(Fuente: facetasdemipsique)

Creo que tenerte en mis brazos mordiendo tus labios me da ese sentido de pertenencia, más que estar haciéndote el amor.
Sus ojos me decían que la abrazara, que la besara, que iniciara por fin los trámites básicos de nuestro deseo.
Mario Benedetti (via fruta-y-menta)